Treinta. Según los matemáticos, un producto de los números primos menores a él. Según los Evangelios, el número de monedas de plata pagadas a Judas Iscariote por entregar a Jesús. Según los alemanes, los especialmente celebrados "runde Geburtstage". Según ciertas amistades, el tercer piso. Según yo, la edad que tendré hoy y durante un máximo de 364 días más. Treinta. Treinta años.
Cuando uno mira a atrás, siempre tiene la misma sensación: haber desaprovechado demasiado el tiempo pasado. Las experiencias son las que nos hacen disfrutar la vida y considerarla aprovechada. A ese respecto, he tenido la suerte de poder viajar mucho, aunque mucho menos de lo que me hubiera gustado. Un 28 de septiembre de 2002 tomé mi primer vuelo, rumbo a Escocia, y estas lineas las escribo hoy desde Alemania. He pasado por muchos paises, y afortunadamente, muchos paises han pasado por mí. Me hice más viejo en ciudades como Edimburgo, París, Frankfurt o Bogotá, y ahora en Hannover. Muchos me consideran inmaduro por no querer sentar la cabeza; muchos que no consiguen distinguir una persona de un árbol. A los que digan que ya he viajado suficiente, se equivocan.
Otro regalo más que debo agradecer a estos treinta años pasados ha sido la cantidad de gente interesante, agradable y cercana que he conocido. Ahí si puedo contar más nacionalidades de las que puedan reflejarse en ningún pasaporte. Todos han marcado algo mi personalidad, cada uno en su medida; a todos les doy las gracias.
Me dejo muchas cosas en el tintero; quizás no deba extender más este post; ha cumplido su propósito. Sin embargo, no puedo dejar de nombrar a quien me trajo al mundo y me lo dio todo: mis padres.
Gracias!! Feliz Cumpleaños!!
